Valoraciones al RD-ley 7/2020

VALORACIÓN DE LA PLATAFORMA SOS SECTOR GRÁFICO, QUE AGLUTINA 20 ASOCIACIONES Y COLECTIVOS DE PROFESIONALES DEL SECTOR

• Las ayudas propuestas por el Ministerio de Cultura dejan al borde de la pobreza al 60% de las/os creadoras/es por desconocimiento de los sectores culturales.

Las/os autoras/es, artistas autónomas/os o trabajadoras/es por cuenta ajena de la cultura y en especial del sector creativo gráfico y visual que no trabajamos en espectáculos públicos nos sentimos nuevamente invisibilizados social y económicamente en el Real Decreto-ley 17/2020, de 5 de mayo, por el que se aprueban medidas de apoyo al sector cultural y de carácter tributario para hacer frente al impacto económico y social de la COVID-2019.
La tradicional división por sectores con la que ha trabajado el Ministerio de Cultura durante esta crisis (audiovisual, artes escénicas, música, cine, patrimonio y bellas artes, libro y tauromaquia) olvida y desampara a un gran número de trabajadoras/es de la cultura, entre ellas/os creadoras/es como ilustradoras/es, fotógrafas/os, animadoras/es, historietistas, traductoras/es, correctoras/es, fotoperiodistas, etc., que sí tenían cabida en el reconocimiento de la especificidad del trabajo cultural y la metodología transversal y no sectorial con la que se abordó y aprobó la agenda legislativa del Estatuto del Artista. Finalmente este fue nombrado Estatuto del Artista, el Autor/Creador y el Trabajador de la Cultura —denominación no baladí— y su implementación hubiera sido decisiva para luchar contra la precariedad endémica que venimos padeciendo y cuyos cimientos consensuados por unanimidad han sido absolutamente ignorados.
La cuantía destinada de forma directa (76,4 millones de euros) resulta claramente irrisoria por insuficiente, no solo por su relación con el PIB que “oficialmente” generamos (3,6% en 2019 según datos del propio Ministerio, y eso que este porcentaje, mientras no contemos con un censo ajustado a la realidad de las actividades culturales —la aprobación de los epígrafes de IAE y CNAES actualizados es de una urgencia vital—, es inferior al que nos correspondería), sino porque va a llegar a un número muy pequeño y unos agentes muy concretos del sector. Por ejemplo, en el sector del libro el escasísimo importe de 4 millones para librerías independientes, pero para nadie más de la cadena, o un ridículo millón para Bellas Artes, con muchas aspiraciones y supuestos destinatarios: promoción del arte contemporáneo, innovación digital y compra.
La articulación en el BOE de los avales y la inyección de liquidez parecen estar destinadas tan solo a la ayuda de entidades o empresas, productoras o al mantenimiento de estructuras, que evidentemente lo necesitan y nosotras/os les necesitamos. Pero, ¿será obligatorio el retorno social de esa inversión como requisito para su concesión? ¿En los gastos tendrán que justificarse los salarios de las/los artistas o los honorarios de las/os autoras/es? Todo esto no se regula.


¿QUÉ MEDIDAS FISCALES Y LABORALES HAY PARA LAS CREADORAS Y PEQUEÑAS GESTORAS CON UN AUTOEMPLEO INTERMITENTE Y MUY PRECARIO? PARECE SER QUE NINGUNA.

El acceso de manera extraordinaria a la prestación de desempleo (Artículo 2 Real Decreto-ley 17/2020) es solo para artistas de espectáculos públicos acogidos al régimen especial de la Seguridad Social. En cambio, otro tipo de trabajadores por cuenta ajena, como artistas plásticas/os o visuales que trabajan para prensa, audiovisual, animación, videojuegos, etc., técnicas/os de montaje, sonido o iluminación, o profesionales del sector gráfico “que no actuamos” que somos autoempleadas/os o falsas/os autónomas/os, mientras no se implemente el Estatuto del Artista, no tenemos cabida en ese régimen especial, que, pese a estar obsoleto, ya que data de 1986, es el que el Ministerio ha tenido en cuenta.

¿QUÉ OCURRE CON LOS CONTRATOS CON LA ADMINISTRACIÓN MODIFICADOS O SUSPENDIDOS QUE NO SEAN DE INTERPRETACIÓN ARTÍSTICA Y ESPECTÁCULOS?

Aunque celebramos en parte el artículo 14 en cuanto a los gastos subvencionables —nos habría gustado una regulación más ajustada a la realidad y consecuencia de esas cancelaciones—, ¿por qué para nuestro sector y otros no se contempla la compensación y líneas de créditos del Artículo 4 del Real Decreto-ley 17/2020? Nosotras/os también hemos visto cómo se suspendían o aplazaban subvenciones, contratos de edición, formación, publicidad, ferias del libro, festivales u otros eventos de cómic, fotografía, etc., de cuya materialización depende una parte importante de los ingresos del sector y necesitamos anticipos que den liquidez o indemnizaciones si finalmente se cancelan pese a todos los esfuerzos.

¿POR QUÉ NO SE HAN ADOPTADO MEDIDAS NO ECONÓMICAS QUE EMPODEREN DE FORMA COLECTIVA A LAS/OS CREADORAS/ES DE LA CULTURA A CORTO Y MEDIO PLAZO?

En un mercado donde se ha instaurado la precariedad, porque se trabaja en clara desigualdad, dotar de legitimidad real y capacidad de negociación vinculante a sus representantes o asociaciones profesionales ayudaría de forma decisiva a salir de esta crisis en unos años y a defender la economía cultural durante el estado de alarma y las consecuencias derivadas de la pandemia y su crisis, de forma que el empleo de los que soportamos en nuestros hombros al sector no se destruya. Además, no nos veríamos obligados a vivir con las consecuencias de la falta de fuerza colectiva que implica la precarización profesional, tal y como ocurrió en el 2008, condiciones de las que en el 2020 aún no nos habíamos recuperado.


¿POR QUÉ NO SE HAN APROBADO INCENTIVOS FISCALES COMO REDUCCIÓN O EXENCIÓN DE CUOTAS PARA AUTÓNOMOS DEL SECTOR DE LA CULTURA?

¿Por qué no se ha facilitado un sistema de ayudas o becas, una tributación de las rentas irregulares en plazos más amplios de 2 o 3 años como preveía el Estatuto, la exención de un porcentaje del IRPF de nuestras actividades económicas o reducción del 15% de adelanto de los profesionales, una suspensión de los plazos tributarios hasta 2021 o el IVA de Caja (no pagamos hasta que cobramos la factura, y más ahora que los impagos y retrasos son cuantiosos)? Este tipo de medidas, contempladas en la agenda legislativa del Estatuto del Artista, Autor/Creador y Trabajador de la Cultura aprobada por unanimidad por todo el pleno del Congreso en septiembre de 2018, nos ayudarían a sobrevivir, pero ni se han considerado.
Sin ellas, un gran número de autoras/es, creadoras/es, artistas y trabajadores la cultura abandonarán la profesión y con ellos perderemos su experiencia y conocimientos. Las/os creadoras/es constituyen un recurso valioso que hay que atesorar para que el tejido cultural y creativo, ya precarizado, inestable e irregular antes de la pandemia, sobreviva a esta crisis y pueda seguir aportando a la sociedad y a la economía, de la que es parte imprescindible, o el empobrecimiento será colectivo, para toda la sociedad.
Hay que proteger a las industrias creativas y culturales, sí, pero a la hora de legislar son aquellas cuyas actividades tienen su origen en la creatividad, habilidad y talento individual y tienen el potencial de crear empleos y riqueza a través de la generación y explotación de la propiedad intelectual de las/os autoras/es. Somos motor cultural y económico, somos profesionales.